La carta que nunca me escribiste

 

composicion foto abuelo 2

Cuando escribas estas líneas… ya me habré marchado. Pero déjame decirte antes, que me voy sin haberlo aprendido todo. Me quedaron tantas lecciones por descubrir, que me fui convencido de que hacía falta más de una vida para que alguien pudiera decirle al resto que sabía como vivirla. Te encontrarás a lo largo de la tuya con alguna gente que asegure tener todas las claves de la existencia, no te fíes, no las tienen, y tendrían que morir más de una vez para conseguirlas.

Nací en el año diecisiete… pero del siglo pasado. Estas manos fuertes, viejas y arrugadas, dibujadas por tu recuerdo mientras escribes, han visto pasar de cerca una monarquía, una república, una guerra y una posguerra, una dictadura y por último esta, vuestra democracia. Y mis oídos recuerdan, desde que nacieron, haber escuchado a los viejos que andaban cerca aquello de “a donde vamos a llegar”, en todas las épocas, con todas sus grandezas y sus miserias… “a donde vamos a llegar”.

Pero siempre conseguíamos salir todos adelante, y pasaban por nuestros ojos unos y otros luchando sus causas, y el resultado cambiaba nuestras vidas, obligándonos a adaptarnos. Es tan grande la fuerza del ser humano, que los cambios siempre nos mejoran, incluso cuando nos ponen a prueba. No les tengas miedo a los cambios, son buenos si arrastran esperanza, y nunca debes renunciar a esa esperanza de una vida mejor. Aunque al principio pienses que cambiar supondrá incomodar tu presente, no hay nada mejor que remover el aire para sacudir las hojas que puedan estar cayendo en otoño, disfrutando así de una primavera limpia.

Intenta no pensar demasiado en la muerte, ni en la tuya ni en la de los tuyos. Considérala inevitable, pero no le regales los pocos años que te brinda la vida para sentir la pasión de vivirla. Y no te entretengas tampoco jugando a buscar la felicidad, si no la encuentras te la inventas. Que la felicidad no es un objeto que se pierde bajo los muebles, es un sentimiento que vas a decidir cada vez que pongas el pie en el suelo para comenzar un nuevo día.

Trabaja Joaquín, trabaja siempre, trabaja mucho, trabaja incluso cuando descanses. Trabaja todos los días los abrazos de tu mujer, trabaja el cariño de tus pocos verdaderos amigos y el respeto de todos los demás, trabaja el amor de tu familia, el de los que están, y trabaja nuestro recuerdo, el de los que nos fuimos. No dejes de trabajar todos estos lazos, porque son los que te unen a la vida, y así, aunque a momentos no encuentres a nadie a tu lado, nunca te sentirás solo.

Cuando se fue tu abuela dejé de ser el abuelo gruñón que conocías y pasamos aquel primer año compartiendo juntos nuestras noches. Me costó mucho darme cuenta en aquella época del amor que me rodeaba y me protegía, por parte de tu madre y de tus tíos, por parte de vosotros y del resto de la familia. Pero con el paso de los años, con vuestra compañía, con esta convivencia con vosotros en vuestras casas, he podido incluso aprender del cariño con el que me habéis tratado. Y hoy te pido que no lo perdáis, esa capacidad de dar amor a vuestros mayores, de escuchar y de aprender de sus vivencias, siempre dices que la experiencia es un peine que te dan cuando ya no te queda pelo, pero que bonito resulta prestarle tu peine a quien aún puede usarlo. No lo rechaces nunca, un buen consejo de un pobre viejo podría evitarte muchas heridas innecesarias.

Pero si te tienes que caer alguna vez, que no te importe tirarte al barro, y levántate con fuerza todas las veces que lo necesites, te sacudes los pantalones y a seguir andando.

Vive, vive intensamente hasta que no sientas la vida. No ahorres palabras, ni momentos, ni cariños… ni dinero. Recuerda siempre que el día que te marches, tus bolsillos se quedarán vacíos. Da igual el dinero que haya en el banco, ni el hombre más rico del mundo es capaz de llevarle una sola moneda a la muerte. Así que preocúpate de verdad, de lo que de verdad importa.

Perdona por haberme colado en tu imaginación para redactarte esta pequeña carta, sabes que era el único modo de hacerte llegar mis palabras. Y por último solo quiero decirte… deciros… que cinco años después de marcharme, sigo viendo y sintiendo vuestra felicidad mucho más cerca de lo que vuestros ojos pueden llegar a apreciar.

 

Con todo mi cariño… tu abuelo  

Acerca de Joaquin Muñoz

No tengo aún mucho curriculum que ofrecer, desde luego no como escritor. Pero me encanta contar historias, y que la gente pueda vivirlas. Nací en 1.976, en un lugar de La Mancha, y sí, me acuerdo de su nombre, Ciudad Real. Parte de mi historia la puedes ver en mi blog más personal "Recortes de mi mundo", y si lo que quieres es vivir el sueño de otra persona, en "El rincón de Daniela" te hablaré de "Sueños Velados", mi primera novela. "La familia Vernazza" es otra de mis historias, publicada ya en sus dos primeras partes en su propio blog y seguida regularmente por más de cinco mil lectores. Será mi próximo libro.
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